CONFLICTO ARMADO INTERNO EN GUATEMALA
Iniciemos diciendo que el
conflicto armado interno fue una guerra civil entre el Ejército de Guatemala y
el Estado enfrentados contra organizaciones civiles de distintos estratos
sociales entre ellos estudiantes universitarios y de institutos públicos, sindicatos,
población indígena, campesinos, trabajadores, entre otros muchos-. Por puro
formalismo se dice que fue un período de 36 años transcurridos entre 1960 y
1996. La
guerra, dejó 250 000 personas muertos o desaparecidas y culminó de manera
oficial con la firma de los Acuerdos
de Paz
La primera etapa de la guerra
comenzó después del intento de derrocar al gobierno del presidente Miguel Ydígoras Fuentes, acción que emprendió un grupo
de militares jóvenes en el Cuartel General Justo Rufino Barrios, también
conocido como Castillo
de San Rafael de Matamoros, el 13 de noviembre de 1960.
A consecuencia del conflicto
armado interno en Guatemala, Organizaron entonces las Fuerzas Armadas Rebeldes denominadas FAR,
integradas por diversos frentes comandados por Marco Antonio Yon Sosa, Luis
Turcios Lima, Alejandro de León Aragón y otros jefes de facción.
Las FAR se desintegraron por diferencias ideológicas entre los comandantes, y
los frentes guerrilleros continuaron la lucha, separadamente, contra el
Ejército regular, hasta la década de 1980, cuando organizaron la Unidad Revolucionaria Nacional
Guatemalteca –URNG.
Al principio, la guerrilla actuó
en la región oriental -Zacapa, Izabal y Chiquimula, pero fue abatida por las
fuerzas regulares. Entonces, sus contingentes se movieron hacia Petén, el altiplano central y el
occidental, y otras regiones del país, incluso la capital, donde comandos
urbanos actuaron durante varios años.
En el lapso comprendido entre
1980 y 1982, las fuerzas guerrilleras dominaban un amplio territorio y tenían
el apoyo de muchos campesinos. Parecía que iban a vencer al Ejército de
Guatemala, pero éste también se reorganizó y cambió de táctica, obtuvo más
armamento, aviones y recursos humanos y, en acciones mejor dirigidas, logró
recuperar las regiones tomadas por la guerrilla.
CAUSAS
NACIONALES DEL CONFLICTO ARMADO INTERNO EN GUATEMALA
Con el estallido del
enfrentamiento armado interno en 1962, Guatemala entró en una etapa sumamente
trágica y devastadora de su historia, de enormes costos en términos humanos,
materiales, institucionales y morales. En su labor de documentación de las
violaciones de los derechos humanos y hechos de violencia vinculados al
enfrentamiento armado, la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH)
registró un total de 42.275 víctimas. Combinando estos datos con otros estudios
realizados sobre la violencia política en Guatemala, la CEH estima que el saldo
de muertos y desaparecidos del enfrentamiento fratricida llegó 25,000 personas.
Las operaciones contrainsurgentes realizadas entre 1981 y 1983, en ciertas
regiones del país, agentes del Estado de Guatemala cometieron actos de
genocidio en contra de grupos del pueblo maya. La estrategia contrainsurgente
no sólo dio lugar a la violación de los derechos humanos esenciales, sino a que
la ejecución de dichos crímenes se realizara mediante actos crueles cuyo
arquetipo son las masacres. En la mayoría de las masacres se han evidenciado
múltiples actos de ferocidad que antecedieron, acompañaron o siguieron a la
muerte de las víctimas.
Este capítulo trata de ofrecer algunas respuestas
a la pregunta de cómo han sido posibles las atrocidades cometidas en Guatemala.
Develar algunos de los mecanismos utilizados puede ayudar a plantear los
cambios necesarios en los aparatos de seguridad del Estado y el Ejército para
hacer que el deseo compartido y la reivindicación de nunca más, se concrete en medidas que lo hagan posible. Se
analizan algunos de esos mecanismos, a partir de los testimonios de personas
que han formado parte del Ejército, cuerpos de inteligencia y las PAC, y que fueron
recogidos por el Proyecto REMHI. Se recogen también algunos datos sobre las
acciones de la guerrilla contra la población civil.
RECOMENDACIONES
El informe de la CEH formulaba múltiples recomendaciones con el
objetivo de favorecer la consolidación del proceso de paz. Agrupándolas en
cinco apartados éstas eran:
Medidas para preservar la
memoria de las víctimas, como, entre otras cosas, rescatar y dar más valor a
los lugares sagrados mayas, violados durante el enfrentamiento armado.
Medidas de reparación a
las víctimas, como, entre otras cosas, que el Gobierno prepare y desarrolle una
política activa de exhumaciones y localización de cementerios clandestinos y
ocultos y que esto sea llevado a cabo con un total respeto a los derechos
culturales y a la dignidad de las víctimas y de sus familiares.
Medidas orientadas a
fomentar una cultura de respeto mutuo y de vigilancia de los derechos humanos,
como, entre otras cosas, que el Gobierno establezca una Comisión que examine la
conducta de los oficiales del Ejército y de los Oficiales de los diversos
cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en activo durante el período de
enfrentamiento armado.
